Te miro y tiemblo.
Te miro y no sé qué pensar. Lo último que pasa por mi ser es pensar. Sólo siento...
Te miro y tiemblo.
Te miro y logro observar, más allá de la cara que ponés. Más allá de la máscara que le das a los demás.
Te miro y tiemblo.
Tiemblo de alegría, de la vaga certeza de tenerte, de saberte mía, de observar ese cuerpo candente y poder sentirlo, caluroso, hogareño.
Te miro y tiemblo.
Tiemblo de ganas, de pasión desenfrenada, de cariño y de sentimientos vehementes que me hacen perder la razón.
Te miro y sueño.
Sueño con una vida alegre, por fin. Sueño con una vida, con un futuro prometedor, a tu lado.
Sueño en grande, gracias a vos.
Sueños sin fin, sueños... Sueños que haces realidad.